Sin darse cuenta y por ser tan poco hábil con la música, el profeLuis Diez reconcilió una hermosa pareja que se había separado hacía más de 20 años. "Cuando llegó el profesor Luis en 2006 con el violín pensé ?¡qué mal que toca!? y me volvieron a agarrar las ganas de tocar", se divierte Pablo Rodríguez Metayer. Recuerda sus clases, sus presentaciones y su infancia y adolescencia pegadas a ese instrumento. "Gracias al profe volví a enamorarme del violín, lo había dejado hace mucho y pensaba que nunca iba a volver a tocar", repite.
Ahora lo reciben con los brazos abiertos y esperan ansiosos su clase, pero cuando llegó tuvo que ganarse la confianza de los alumnos. "Yo me acoplé a la forma de trabajar de Luis porque trae cámaras y obras de teatro sencillas para el paciente; pone mucha voluntad y fe y entonces el paciente arranca", presume Marcelo Jamble, el apuntador de la obra de teatro "Chusma nosotros", que presentaron los pacientes alumnos del taller del IPPI.